No sé si esto le llegará a alguien (o a algo), pero no tengo mucho tiempo antes de tener que moverme a mi siguiente escondrijo. Los argentinos me están buscando. Me tienen retenido contra mi voluntad, atiborrándome de alfajores, carne asada y camisetas de Messi y Maradona. Apenas puedo dormir sin que me lleven a bailar un tango.
No sé cuánto más podré aguantar este ritmo. Hace dos lunas conseguí escapar milagrosamente en un descuido. Llevan buscándome desde entonces. Han movilizado a todo el pueblo. Las antorchas brillan ya en la lejanía. Debo moverme.
Que alguien busque ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario